Mostrando entradas con la etiqueta Salud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salud. Mostrar todas las entradas

ORACIÓN AL PADRE PÍO DE PIETRELCINA PIDIENDO SANACIÓN URGENTE (para mujeres)

 

 
Santo padre Pío, ya que durante
tu vida terrena mostraste un gran
amor por los enfermos y afligidos,
escucha nuestros ruegos e intercede
ante el Padre misericordioso
por los que sufren.

Asiste desde el cielo a todos
los enfermos del mundo;
sostiene a quienes han perdido
toda esperanza de curación;
consuela a quienes gritan
o lloran por sus tremendos
dolores; protege a quienes
no pueden atenderse o medicarse
por falta de recursos materiales
o ignorancia.

Alienta a quienes no pueden
reposar porque deben trabajar;
vigila a quienes buscan en la cama
una posición menos dolorosa;
acompaña a quienes pasan las
noches insomnes; visita a quienes
ven que la enfermedad frustra
sus proyectos; alumbra a quienes
pasan una noche oscura
y desesperan; toca los miembros
y músculos que han perdido
movilidad; ilumina a quienes
ven tambalear su fe y se sienten
atacados por dudas que los atormentan;
apacigua a quienes se impacientan
viendo que no mejoran;
calma a quienes se estremecen
por dolores y calambres.

Concede paciencia, humildad
y constancia a quienes se rehabilitan;
devuelve la paz y la alegría a quienes
se llenaron de angustia; disminuye
los padecimientos de los más
débiles y ancianos.

Vela junto al lecho de los que perdieron
el conocimiento; guía a los moribundos
al gozo eterno; conduce a los que más
lo necesitan al encuentro con Dios.

Bendice abundantemente a quienes
los asisten en su dolor, los consuelan
en su angustia y los protegen
con caridad.

En esta ocasión me postro,
suplicante y penitente para pedir que,
por interseción ante el Padre Todopoderoso,
sanes rapidamente a este paciente
(decir el nombre de la persona enferma).



Gracias Dios, tú eres digno de gran
alabanza por ser quien eres, por toda
tu creación, por la vida, la bendición.

Por la familia, por el trabajo, por la energía
para trabajar, por darnos la capacidad de
crear, de desarrollar dones y talentos,
por darnos la fuerza para ayudar y
bendecir a otros con lo que tenemos
o con lo que hacemos.

Damos gracias a Dios porque Él abre
caminos nos da su bendición en el camino,
van nuestros pasos en paz, sin ansiedad ni
angustia porque tenemos serenidad y
confianza en que cuando le
entregamos nuestro corazón y lo
buscamos Él extiende su bendición.

Señor mío, Padre Pío,
bendice esta Cruz que sostengo,
llénala de gracias y dones
para que el padeciente
curse pronto su curación,
te lo pido de corazón.

Amén.


 
Rezar un Padrenuestro, un Gloria y un Credo.

Hacer la oración y los rezos todos los días hasta la curación del enfermo.

Colocar la Cruz en el pecho del enfermo o entre sus manos, 
para aumentar el poder de la solicitud de curación.

Puedes conseguir la Cruz del Padre Pío en los enlaces que hay debajo de este vídeo.
 

ORACIÓN AL PADRE PÍO DE PIETRELCINA PIDIENDO SANACIÓN URGENTE (para hombres)

 

 
Santo padre Pío, ya que durante
tu vida terrena mostraste un gran
amor por los enfermos y afligidos,
escucha nuestros ruegos e intercede
ante el Padre misericordioso
por los que sufren.

Asiste desde el cielo a todos
los enfermos del mundo;
sostiene a quienes han perdido
toda esperanza de curación;
consuela a quienes gritan
o lloran por sus tremendos
dolores; protege a quienes
no pueden atenderse o medicarse
por falta de recursos materiales
o ignorancia.

Alienta a quienes no pueden
reposar porque deben trabajar;
vigila a quienes buscan en la cama
una posición menos dolorosa;
acompaña a quienes pasan las
noches insomnes; visita a quienes
ven que la enfermedad frustra
sus proyectos; alumbra a quienes
pasan una noche oscura
y desesperan; toca los miembros
y músculos que han perdido
movilidad; ilumina a quienes
ven tambalear su fe y se sienten
atacados por dudas que los atormentan;
apacigua a quienes se impacientan
viendo que no mejoran;
calma a quienes se estremecen
por dolores y calambres.

Concede paciencia, humildad
y constancia a quienes se rehabilitan;
devuelve la paz y la alegría a quienes
se llenaron de angustia; disminuye
los padecimientos de los más
débiles y ancianos.

Vela junto al lecho de los que perdieron
el conocimiento; guía a los moribundos
al gozo eterno; conduce a los que más
lo necesitan al encuentro con Dios.

Bendice abundantemente a quienes
los asisten en su dolor, los consuelan
en su angustia y los protegen
con caridad.

En esta ocasión me postro,
suplicante y penitente para pedir que,
por interseción ante el Padre Todopoderoso,
sanes rapidamente a este paciente
(decir el nombre de la persona enferma).



Gracias Dios, tú eres digno de gran
alabanza por ser quien eres, por toda
tu creación, por la vida, la bendición.

Por la familia, por el trabajo, por la energía
para trabajar, por darnos la capacidad de
crear, de desarrollar dones y talentos,
por darnos la fuerza para ayudar y
bendecir a otros con lo que tenemos
o con lo que hacemos.

Damos gracias a Dios porque Él abre
caminos nos da su bendición en el camino,
van nuestros pasos en paz, sin ansiedad ni
angustia porque tenemos serenidad y
confianza en que cuando le
entregamos nuestro corazón y lo
buscamos Él extiende su bendición.

Señor mío, Padre Pío,
bendice esta Cruz que sostengo,
llénala de gracias y dones
para que el padeciente
curse pronto su curación,
te lo pido de corazón.

Amén.


 
Rezar un Padrenuestro, un Gloria y un Credo.

Hacer la oración y los rezos todos los días hasta la curación del enfermo.

Colocar la Cruz en el pecho del enfermo o entre sus manos, 
para aumentar el poder de la solicitud de curación.

Puedes conseguir la Cruz del Padre Pío en los enlaces que hay debajo de este vídeo.
 

ORACIÓN MUY FUERTE A SANTA LEOCADIA PARA ATRAER SUERTE, PROSPERIDAD, DINERO, SALUD Y BIENESTAR (para hombres)



Bienaventurada Santa Leocadia,
que por el infinito poder
y misericordia del señor
fuiste adornada
con los dones de la virtud,
y que con constante
y profunda oración,
demostraste siempre
fervoroso amor a la cruz,
que tuviste limpia castidad
de alma y cuerpo,
y con la confianza que fortalece,
fuiste merecedora del amor del señor
tanto en la vida como en tu muerte,
presenta nuestros ruegos
ante el trono del altísimo
y consíguenos pronto
consuelo y alivio
en nuestras penas y necesidades.


Santa Leocadia, virgen y mártir,
tú que sufriste persecución,
crueles tormentos y cárcel
por confesar el nombre de señor,
que destinaste las riquezas familiares
a favor de los más
infortunados y desamparados,
que con solicitud atendías
personalmente a los enfermos,
y con caridad te entregaste
a todo aquel que lo necesitara,
haz que por tu patrocinio
seamos escuchados y atendidos
en nuestras miserias,
problemas y dificultades,
que por tu intercesión,
tus méritos y ruegos
se aleje la ruina
de nuestros hogares y negocios
y tengamos suerte, riqueza,
bienestar y prosperidad,
haz santa bendita que
con tu valiosa intercesión
se nos conceda
lo que pedimos esperanzadamente:


(hacer aquí tu petición con mucha fe)



Santa niña Leocadia,
pídele al señor
que escuche y atienda
nuestros ruegos,
y que nos conceda recibir
los dones del Espíritu Santo,
para que despierte
en nuestros corazones
el verdadero dolor
de nuestros pecados,
el sincero arrepentimiento
al confesarlos,
la recta determinación
para corregir nuestros vicios,
y así enderecemos nuestros pasos
por el camino de la santidad,
para que,
arriesguemos nuestras vidas
y seamos como tú:
luz en el mundo,
sal en la tierra
y fermento en la masa.


Por Jesucristo nuestro Señor.


Amén.


Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.

Hacer la oración y los rezos siete días seguidos.

Compartir con otros fieles esta poderosa oración.

ORACIÓN MUY FUERTE A SANTA LEOCADIA PARA ATRAER SUERTE, PROSPERIDAD, DINERO, SALUD Y BIENESTAR (para mujeres)



Bienaventurada Santa Leocadia,
que por el infinito poder
y misericordia del señor
fuiste adornada
con los dones de la virtud,
y que con constante
y profunda oración,
demostraste siempre
fervoroso amor a la cruz,
que tuviste limpia castidad
de alma y cuerpo,
y con la confianza que fortalece,
fuiste merecedora del amor del señor
tanto en la vida como en tu muerte,
presenta nuestros ruegos
ante el trono del altísimo
y consíguenos pronto
consuelo y alivio
en nuestras penas y necesidades.


Santa Leocadia, virgen y mártir,
tú que sufriste persecución,
crueles tormentos y cárcel
por confesar el nombre de señor,
que destinaste las riquezas familiares
a favor de los más
infortunados y desamparados,
que con solicitud atendías
personalmente a los enfermos,
y con caridad te entregaste
a todo aquel que lo necesitara,
haz que por tu patrocinio
seamos escuchados y atendidos
en nuestras miserias,
problemas y dificultades,
que por tu intercesión,
tus méritos y ruegos
se aleje la ruina
de nuestros hogares y negocios
y tengamos suerte, riqueza,
bienestar y prosperidad,
haz santa bendita que
con tu valiosa intercesión
se nos conceda
lo que pedimos esperanzadamente:


(hacer aquí tu petición con mucha fe)



Santa niña Leocadia,
pídele al señor
que escuche y atienda
nuestros ruegos,
y que nos conceda recibir
los dones del Espíritu Santo,
para que despierte
en nuestros corazones
el verdadero dolor
de nuestros pecados,
el sincero arrepentimiento
al confesarlos,
la recta determinación
para corregir nuestros vicios,
y así enderecemos nuestros pasos
por el camino de la santidad,
para que,
arriesguemos nuestras vidas
y seamos como tú:
luz en el mundo,
sal en la tierra
y fermento en la masa.


Por Jesucristo nuestro Señor.


Amén.


Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.

Hacer la oración y los rezos siete días seguidos.

Compartir con otros fieles esta poderosa oración.

ORACIÓN A CRISTO MISERICORDIOSO PARA CURAR ENFERMEDADES PELIGROSAS (para mujeres)



 Oh! Cristo,
misericordioso y sanador,
a ti te amo y te alabo
con toda mi alma
y todo mi corazón.

Eternamente agradecida
contigo estoy
por haberte
entregado en la cruz
por nosotros,
los pecadores
hijos del Señor,
y por haberlo hecho
aun sabiendo que
no haríamos nada
para salvarnos
nosotros mismos.

Que para salvarnos
entregaste tu cuerpo
a cambio del perdón
de nuestros pecados
y la entrada de
nuestras almas
en el Reino de los cielos.

Hoy me acerco a ti,
sabiendo que siempre estás
a mi defensa y protección
y la de todos aquellos
que con fervor y humildad
te adoramos por lo
que hiciste por nosotros.

Porque todo lo ves,
todo lo sabes
y nunca nos abandonas
es que vengo a ti hoy,
a pedir lo que nadie más
puede darme, pues Tú eres
dador de vida y de salud.

Pues eres Tú
quien concibe la vida
en la abundancia,
y todos los otros
aspectos de nuestro
vasto y cruel mundo.

Y que solamente tu poder
es capaz de
curar enfermedad
y dar salud,
sin pedir nada
a cambio, pues
así de generoso
y bondadoso eres Tú,
mi Señor y Salvador.

Porque como buen pastor
cuidas siempre de tu rebaño
y estás pendiente de
aquellas ovejas que
puedan perderse
o enfermarse,
y buscas su bienestar
y plenitud en esta vida.

Te ruego Señor
desciendas sobre nosotros
para brindarnos
de tu protección y amparo,
para que tus amados hijos
no padezcan de enfermedad
alguna ni dolencia
sin curación,
porque Tú todo lo puedes,
así lo dispuso el Padre
y por eso venciste
a la muerte.

Oh! Amado Jesús,
que eres Cristo
en la cruz,
por favor te pido,
estoy desesperada
y angustiada de pensar
que mi marido,
mis hijos, mi familia,
puedan contraer una
enfermedad peligrosa
e incurable,
por eso recurro a ti,
ayúdame, Señor, ayúdame.

Oh! Señor en los cielos,
con infinito amor,
bondad y misericordia,
no desampares
a quienes te rogamos
por salud y bienestar,
porque tu dijisteis

“Yo soy la resurrección y la vida”

y en tu palabra
nos cubrimos para encontrar
la salud y vencer la enfermedad.

Sabiendo que quien te recibe
y lleva en ti
puede superar cualquier
dolencia o acaecimiento
de las cosas que
no están bajo
nuestro control,
acabar con la enfermedad
y encontrar nuevos caminos
hacia la gracia eterna.

A ti recurro, Señor,
llena de esperanza,
sin dudar de tu poder
imploro a tu sagrado corazón
que seas compasivo,
que escuches al ciego de Jericó,
aquél que sentado
junto al camino
te suplicó en voz alta:

“Jesús, ten misericordia de mí”

Tú que le respondiste sin dudar:

“Tu fe te ha salvado, recupera tu vista”

Y tu poder infinito
hizo que su vista recobrara.

Te pido señor mío,
con toda mi fe
y con todo mi corazón,
que devuelvas la salud
a toda nuestra nación,
que deposites
tu misericordia sanadora
en tus hijos amados,
y que protejas
a quienes son
temerosos de ti
y siguen tu palabra.

Oh! Señor Omnipotente y sempiterno,
dale la eterna salud
a quienes creen en ti,
escucha a quienes oran
por su salud
y tráeles el bien
a tus siervos.

Ayuda a quienes
imploramos el auxilio
de tus brazos sanadores,
para que recobren
su salud
y puedan servir
a tu Iglesia
fervientemente.

Te lo pedimos por favor,
bajo la gracia,
de manera perfecta,
en armonía
para todo el mundo.

Amén.


Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.

Hacer la oración y los rezos nueve días seguidos, comenzando un domingo antes de mediodía.

Encender tres velas blancas al iniciar la oración y apagarlas al acabar los rezos.

ORACIÓN A CRISTO MISERICORDIOSO PARA CURAR ENFERMEDADES PELIGROSAS (para hombres)



 Oh! Cristo,
misericordioso y sanador,
a ti te amo y te alabo
con toda mi alma
y todo mi corazón.

Eternamente agradecido
contigo estoy
por haberte
entregado en la cruz
por nosotros,
los pecadores
hijos del Señor,
y por haberlo hecho
aun sabiendo que
no haríamos nada
para salvarnos
nosotros mismos.

Que para salvarnos
entregaste tu cuerpo
a cambio del perdón
de nuestros pecados
y la entrada de
nuestras almas
en el Reino de los cielos.

Hoy me acerco a ti,
sabiendo que siempre estás
a mi defensa y protección
y la de todos aquellos
que con fervor y humildad
te adoramos por lo
que hiciste por nosotros.

Porque todo lo ves,
todo lo sabes
y nunca nos abandonas
es que vengo a ti hoy,
a pedir lo que nadie más
puede darme, pues Tú eres
dador de vida y de salud.

Pues eres Tú
quien concibe la vida
en la abundancia,
y todos los otros
aspectos de nuestro
vasto y cruel mundo.

Y que solamente tu poder
es capaz de
curar enfermedad
y dar salud,
sin pedir nada
a cambio, pues
así de generoso
y bondadoso eres Tú,
mi Señor y Salvador.

Porque como buen pastor
cuidas siempre de tu rebaño
y estás pendiente de
aquellas ovejas que
puedan perderse
o enfermarse,
y buscas su bienestar
y plenitud en esta vida.

Te ruego Señor
desciendas sobre nosotros
para brindarnos
de tu protección y amparo,
para que tus amados hijos
no padezcan de enfermedad
alguna ni dolencia
sin curación,
porque Tú todo lo puedes,
así lo dispuso el Padre
y por eso venciste
a la muerte.

Oh! Amado Jesús,
que eres Cristo
en la cruz,
por favor te pido,
estoy desesperado
y angustiado de pensar
que mi mujer,
mis hijos, mi familia,
puedan contraer una
enfermedad peligrosa
e incurable,
por eso recurro a ti,
ayúdame, Señor, ayúdame.

Oh! Señor en los cielos,
con infinito amor,
bondad y misericordia,
no desampares
a quienes te rogamos
por salud y bienestar,
porque tu dijisteis

“Yo soy la resurrección y la vida”

y en tu palabra
nos cubrimos para encontrar
la salud y vencer la enfermedad.

Sabiendo que quien te recibe
y lleva en ti
puede superar cualquier
dolencia o acaecimiento
de las cosas que
no están bajo
nuestro control,
acabar con la enfermedad
y encontrar nuevos caminos
hacia la gracia eterna.

A ti recurro, Señor,
lleno de esperanza,
sin dudar de tu poder
imploro a tu sagrado corazón
que seas compasivo,
que escuches al ciego de Jericó,
aquél que sentado
junto al camino
te suplicó en voz alta:

“Jesús, ten misericordia de mí”

Tú que le respondiste sin dudar:

“Tu fe te ha salvado, recupera tu vista”

Y tu poder infinito
hizo que su vista recobrara.

Te pido señor mío,
con toda mi fe
y con todo mi corazón,
que devuelvas la salud
a toda nuestra nación,
que deposites
tu misericordia sanadora
en tus hijos amados,
y que protejas
a quienes son
temerosos de ti
y siguen tu palabra.

Oh! Señor Omnipotente y sempiterno,
dale la eterna salud
a quienes creen en ti,
escucha a quienes oran
por su salud
y tráeles el bien
a tus siervos.

Ayuda a quienes
imploramos el auxilio
de tus brazos sanadores,
para que recobren
su salud
y puedan servir
a tu Iglesia
fervientemente.

Te lo pedimos por favor,
bajo la gracia,
de manera perfecta,
en armonía
para todo el mundo.

Amén.


Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.

Hacer la oración y los rezos nueve días seguidos, comenzando un domingo antes de mediodía.

Encender tres velas blancas al iniciar la oración y apagarlas al acabar los rezos.

ORACIÓN AL CRISTO DE LA BUENA MUERTE PARA REZAR JUNTO A PERSONAS QUE ESTÁN PRÓXIMAS A MORIR



Jesús, Señor Dios de bondad,
Padre de misericordia,
yo me presento ante Vos
con un corazón humillado,
contrito y confuso.


Os encomiendo mi última hora,
y lo que después de ella me espera:


Cuando mis pies, perdiendo su movimiento,
me advertirán que mi carrera en este mundo
está próxima a acabarse,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando mis manos trémulas y torpes,
ya no podrán estrechar el crucifijo,
y a pesar mío lo dejaré caer
sobre la cama de mi dolor,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando mis ojos vidriados y contorcidos
al horror de la inminente muerte,
fijarán en Vos
sus miradas lánguidas y moribundas,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando mis labios fríos y convulsos
pronunciarán por la última vez
vuestro adorable nombre,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando mi cara pálida y amoratada,
causará lástima y terror a los circunstantes
y mis cabellos bañados del sudor de la muerte,
erizándose en mi cabeza anunciarán
que está cercano mi fin,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando mis oídos, próximos
a cerrarse para siempre
a las conversaciones de los hombres,
se abrirán para oír la sentencia irrevocable
que determinará mi suerte por toda la eternidad,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando mi imaginación agitada
de horrendos y espantosos fantasmas
quedará sumergida en mortales congojas,
y mi espíritu perturbado
del temor de vuestra Justicia
a la vista de mis iniquidades luchará
con el ángel de tinieblas que quisiera
quitarme la vista del consuelo
de vuestras misericordias y
precipitarme al seno de la desesperación.
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando mi corazón débil y oprimido del dolor
de la enfermedad, estará sobrecogido
del horror de la muerte, fatigado y rendido
por los esfuerzos que habrá hecho
contra los enemigos de la salvación,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando derramaré mis últimas lágrimas,
síntomas de mi destrucción,
recibidlas, Señor en sacrificio de expiación
a fin de que yo muera como víctima de penitencia;
y en aquel momento terrible,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando mis parientes y amigos juntos,
alrededor de mí, se enternecerán
de mi dolorosa situación y os invocarán por mí,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando perdido el uso de los sentidos
el mundo todo desapareciere de mí,
y gemiré entre las angustias
de la última agonía, y los afanes de la muerte,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando los últimos suspiros del corazón
esforzarán a mi alma a salir del cuerpo,
aceptadlos como hijos
de una santa impaciencia de ir hacia vos,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Cuando mi alma al extremo de mis labios
saldrá para siempre de este mundo
y dejará mi cuerpo pálido, frío y sin vida,
aceptad la destrucción de él,
como un homenaje que voy á rendir
a Vuestra Divina Majestad,
y en aquella hora,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


En fin, cuando mi alma comparecerá
ante Vos, y verá por primera vez
el esplendor inmortal de
Vuestra Divina Majestad,
no la arrojéis de vuestra presencia,
dignaos recibirme en el seno amoroso
de vuestra misericordia, para que cante
eternamente vuestras alabanzas.
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.


Amén.




ORACIÓN AL SEÑOR DE LA COLUMNA PARA PROSPERIDAD, AMOR, SALUD Y PROTECCIÓN EN EL HOGAR (para hombres)



Señor de la Columna, Cristo Nazareno,
entra en mi hogar y danos tus bienes,
bendice uno por uno
los seres que me son tan queridos
y haz que disfrutemos de la paz redentora
que Tú con tu gran Caridad distribuyes con Amor.

Aléjanos con tu santa mirada,
de todo cuanto pueda perjudicarnos
y hace que no gocemos de tranquilidad,
defiéndenos con tu santo poder
de quien quiera dañarnos y causarnos algún mal.


Derrama tus fluidos divinos,
en todas las almas para que podamos comer el pan
que Tú nos das sin amarguras.


Ayúdanos si ves que carecemos de lo necesario,
auxílianos cuando las dificultades y miserias
nos agobien y no tengamos solución;
infunde fortaleza en nuestros cuerpos
cuando el dolor y la enfermedad nos visiten
y por tu bondad y misericordia,
concédenos la sanación si la precisamos;
disuelve los problemas entre nosotros,
acrecienta el amor, la armonía, la paz y la unión.

Sálvanos Señor, con tu grandísimo poder.

Estas son las súplicas, adorado Nazareno,
que te hacemos con confianza y devoción,
bendice nuestro hogar y cólmanos de bienes,
ampáranos y protégenos de desgracias y peligros,
líbranos y aléjanos de males y enemigos,
y en especial concédenos:

(pedir lo que se desea conseguir).

Señor de la Columna, Jesús Nazareno,
no nos abandones, no nos dejes sin solución,
acoge como nuestro Señor Poderoso y amigo que eres,
la petición de este siervo que lleno de sufrimientos
con fervor a Ti acude y con esperanza te invoca,
regálanos tu favor, danos tu bendición
para que podamos llevar una vida digna y buena.

Amado Jesús de la Columna
perdona nuestras faltas y olvidos,
perdona nuestra ingratitud
y otórganos tu misericordia y perdón;
enséñanos a ser pacientes y humildes como Tu,
y sobre todo, reina y gobierna nuestros hogares,
y para corresponder a tus favores
danos la gracia de cumplir siempre tu Santa Ley
y vivir y morir en tu bendito amor.

Amén. 


Rezar un Credo, un Padrenuestro y un Gloria.

Encender una vela blanca al Señor de la columna al comienzo de la oración, apagarla al terminar.

Hacer la oración y los rezos por la mañana y por la noche durante tres días seguidos.



ORACIÓN AL SEÑOR DE LA COLUMNA PARA PROSPERIDAD, AMOR, SALUD Y PROTECCIÓN EN EL HOGAR (para mujeres)



Señor de la Columna, Cristo Nazareno,
entra en mi hogar y danos tus bienes,
bendice uno por uno
los seres que me son tan queridos
y haz que disfrutemos de la paz redentora
que Tú con tu gran Caridad distribuyes con Amor.

Aléjanos con tu santa mirada,
de todo cuanto pueda perjudicarnos
y hace que no gocemos de tranquilidad,
defiéndenos con tu santo poder
de quien quiera dañarnos y causarnos algún mal.


Derrama tus fluidos divinos,
en todas las almas para que podamos comer el pan
que Tú nos das sin amarguras.


Ayúdanos si ves que carecemos de lo necesario,
auxílianos cuando las dificultades y miserias
nos agobien y no tengamos solución;
infunde fortaleza en nuestros cuerpos
cuando el dolor y la enfermedad nos visiten
y por tu bondad y misericordia,
concédenos la sanación si la precisamos;
disuelve los problemas entre nosotros,
acrecienta el amor, la armonía, la paz y la unión.

Sálvanos Señor, con tu grandísimo poder.

Estas son las súplicas, adorado Nazareno,
que te hacemos con confianza y devoción,
bendice nuestro hogar y cólmanos de bienes,
ampáranos y protégenos de desgracias y peligros,
líbranos y aléjanos de males y enemigos,
y en especial concédenos:

(pedir lo que se desea conseguir).

Señor de la Columna, Jesús Nazareno,
no nos abandones, no nos dejes sin solución,
acoge como nuestro Señor Poderoso y amigo que eres,
la petición de esta sierva que llena de sufrimientos
con fervor a Ti acude y con esperanza te invoca,
regálanos tu favor, danos tu bendición
para que podamos llevar una vida digna y buena.

Amado Jesús de la Columna
perdona nuestras faltas y olvidos,
perdona nuestra ingratitud
y otórganos tu misericordia y perdón;
enséñanos a ser pacientes y humildes como Tu,
y sobre todo, reina y gobierna nuestros hogares,
y para corresponder a tus favores
danos la gracia de cumplir siempre tu Santa Ley
y vivir y morir en tu bendito amor.

Amén. 


Rezar un Credo, un Padrenuestro y un Gloria.

Encender una vela blanca al Señor de la columna al comienzo de la oración, apagarla al terminar.

Hacer la oración y los rezos por la mañana y por la noche durante tres días seguidos.


 

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LOURDES PARA PEDIR LA SALUD DE LOS ENFERMOS (para hombres)


¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes,
Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas
fluyendo de los ojos,
acudimos en las horas amargas
de la enfermedad a vuestro maternal corazón,
para pediros que derraméis
a manos llenas el tesoro
de vuestras misericordias sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados
de que nos escuchéis:
pero acordaos,
os diré con vuestro siervo San Bernardo,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a Vos
haya sido abandonado de Vos.
¡Madre tierna!
¡Madre bondadosa!
¡Madre dulcísima!
Ya que Dios obra por vuestra mano
curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes,
sanando tantas víctimas del dolor,
guardad también una mirada de bendición
para nuestro pobre enfermo
(decir nombre de la persona enferma)

Alcanzadle, de vuestro Divino Hijo Jesucristo,
la deseada salud,
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más alcanzadnos a todos
el perdón de nuestros pecados,
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno
a nuestro Dios prisionero por nosotros
en los Sagrarios.
Amén.
Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.


Rezar tres Avemarías.

Hacer la oración y los rezos hasta que se cure el paciente.

Encender una vela blanca al comenzar la oración.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LOURDES PARA PEDIR LA SALUD DE LOS ENFERMOS (para mujeres)


¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes,
Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas
fluyendo de los ojos,
acudimos en las horas amargas
de la enfermedad a vuestro maternal corazón,
para pediros que derraméis
a manos llenas el tesoro
de vuestras misericordias sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados
de que nos escuchéis:
pero acordaos,
os diré con vuestro siervo San Bernardo,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a Vos
haya sido abandonado de Vos.
¡Madre tierna!
¡Madre bondadosa!
¡Madre dulcísima!
Ya que Dios obra por vuestra mano
curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes,
sanando tantas víctimas del dolor,
guardad también una mirada de bendición
para nuestra pobre enferma
(decir nombre de la persona enferma)

Alcanzadle, de vuestro Divino Hijo Jesucristo,
la deseada salud,
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más alcanzadnos a todos
el perdón de nuestros pecados,
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno
a nuestro Dios prisionero por nosotros
en los Sagrarios.
Amén.
Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.


Rezar tres Avemarías.

Hacer la oración y los rezos hasta que se cure el paciente.

Encender una vela blanca al comenzar la oración.
 

GANA LOTERÍAS

GANA LOTERÍAS
Secreto revelado

Entradas populares

Haz una ofrenda para que se cumplan tus deseos

Adsense