Glorioso patriarca San José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, venid en mi auxilio en estos momentos de angustia y dificultad. Tomad bajo vuestra protección las situaciones tan serias y difíciles que os encomiendo a fin de que tengan una feliz solución. Mi bien amado Padre, toda mi confianza está puesta en vos, y puesto que vos podéis todo ante Jesús y María, mostradme que vuestra bondad es tan grande como vuestro poder. Amén.
Ven Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre, don en tus dones espléndido. Luz que penetras las almas, fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestros esfuerzos. Tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego. Gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del alma si Tú le faltas por dentro. Mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo. Lava las manchas. Infunde calor de vida en el hielo. Doma el espíritu indómito. Guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito. Salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
YO soy la resurrección, y la vida, dice el Señor: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá; y todo aquel que vive, y cree en mí no morirá eternamente. Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo: y después de deshecho este mi cuerpo, aún he de ver a Dios: al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro. Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. El SEÑOR dió, y el SEÑOR quitó; bendito sea el Nombre del SEÑOR.
Mi Amado Jesús, delante de las personas de la Santísima Trinidad, delante de Nuestra Madre del Cielo y toda la Corte Celestial, ofrezco, según las intenciones de Tu Corazón Eucarístico y las del Inmaculado Corazón de María Santísima, toda mi vida, todas mis santas Misas, Comuniones, buenas obras, sacrificios y sufrimientos, uniéndolos a los Méritos de Tu Santísima Sangre y a Tu Muerte de Cruz:
Para adorar a la Gloriosa Santísima Trinidad. Para ofrecerle reparación por nuestras ofensas. Por la unión de nuestra Santa Madre Iglesia. Por nuestros Sacerdotes. Por las buenas vocaciones Sacerdotales. Y por todas las almas hasta el fin del mundo.
Recibe, Jesús mío, mi Ofrecimiento de Vida y concédeme la Gracia para perseverar en él fielmente hasta el fin de mi vida.
Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María. A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.
Oh!, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal.
¡Oh venerado San Judas Tadeo! Siervo fiel y amigo de Jesús.
Muchos son los que te honran y te invocan en el mundo entero, como el patrón de los casos imposibles y de las causas desesperadas.
Ruega por mí, que me siento tan impotente y solo.
Por favor, consígueme ayuda visible y rápida.
Ven pronto en mi auxilio en este momento de gran tribulación que aflige a mi alma para que pueda recibir el consuelo y la ayuda del cielo en todas mis necesidades, pruebas y sufrimientos, particularmente en esta (realiza aquí tu petición)
y que pueda alabar a Dios contigo por siempre.
Te prometo, bendito San Judas Tadeo, que siendo siempre conscientes de este gran favor que me alcanzarás, que siempre te honraré como mi poderoso patrono especial, y fomentaré con enorme gratitud, tu maravillosa devoción.
Amén.
¡Oh gloriosísimo apóstol San Judas! Siervo fiel y amigo de Jesús.
El nombre del traidor que entregó a tu querido Maestro en manos de sus enemigos ha sido la causa de que muchos te hayan olvidado, pero la Iglesia te honra y te invoca universalmente como el patrón de los casos difíciles y desesperados.
Ruega por mí que soy tan miserable, y has uso de ese privilegio especial a ti concedido de socorrer visible y prontamente cuando casi se ha perdido toda esperanza.
Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que reciba los consuelos y socorros del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente en la que te presento a continuación. (Haga aquí cada una de sus súplicas)
Alcánzame lo que humildemente te pido para que pueda siempre, con todo mi ser y todo mi corazón, bendecir y alabar a Dios contigo y con todos los escogidos por toda la eternidad.
Te prometo, glorioso San Judas, acordarme siempre de este gran favor y nunca dejaré de honrarte como a mi especial y poderoso protector y hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción.
Amén.
San Judas, ruega por nosotros y por todos los que te honran e invocan tu ayuda.
Rezar tres Padrenuestro, tres Ave María y tres Gloria.