DÍA DOS.
El búho que a tus pies descansa,
de mis palabras ha de ser mensajero,
su vuelo será siempre certero y a
(di su nombre)
ha de traer a mi casa.
Ante tu fuerza, Santa Muerte, nada es imposible
por tu mano el árbol se dobla
y el hierro se despedaza,
pon en la mente de
(di su nombre)
mi imagen, y que sólo al tenerme a su lado
encuentre la calma.
Así sea.
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