DÍA CUATRO.
Que a partir de este momento
(di su nombre)
sólo a mi lado esté contento, que la distancia que nos separa sea su tormento, y mi ausencia su desvelo.
Ayúdame a entrar en su pensamiento, que no se resista a la fuerza que a mí lo arrastra, ha de comprender que yo deseo sea dichosa, mientras su vida y su dicha conmigo comparta.
Así sea.
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